Neztha - Set #9
Neztha - Set #9
Bloqueo Temporal…
Primero, disculparme por haberme perdido durante marzo, pero es que siempre suelo perderme durante marzo. Llegar a Abril ha sido todo un desafío, pero acá estamos.
He tenido un bloqueo creativo espectacular. Tan espectacular que todavía hoy lo cargo, por lo que voy a intentar mermarlo escribiendo, no tanto porque quiero sino porque debo.
Pero durante todo marzo no ha sido así. Aparte de que las únicas lecturas han sido el estado de mis amigos en Facebook o los boletines de MySpace, no he leído nada más que pueda haber valido la pena para inspirarme (o transpirarme) para escribir algo.
¿De qué se escribe cuando no hay nada que decir?; bueno pues podría empezar inventando alguna historia rara, con personajes raros y un final completamente bizarro. Pude irme por el lado fácil y hacer algún tipo de reportaje, pero he tenido un mes tan aburrido que lo único notable es las noches en las que me duermo antes de las 10 de la noche. O por lo menos lo intento.
Además pude haber escrito sobre mi (que casi siempre lo hago), pero qué demonios les interesa a ustedes mis estimados lectores (y lectoras por aquello de la guerra de géneros), mi teoría de cómo cortarse las uñas, porqué no me peino, o porqué le rezo al ángel de la guarda si no practico ninguna religión. Para escribir sobre eso mejor me compro un diario con hojitas de olores, y al final de año les paso una fotocopia.
Mis amigos siempre han sido fuente de inspiración (y las amigas de transpiración, por las congojas claro), en todo lo que escribo, pero no he chismeado lo suficiente con ellos para hacer dos páginas completas de boberías. Lo único que voy a hacer es seguir guardando las conversaciones en Messenger porque de vez en cuando se llega a conclusiones, teorías o chistes tontos que pueden ser valiosos en el futuro.
Descarté los deportes y la política, porque en todo lado hablan de deportes y política.
Descarté el cine, porque la única película que he visto completa es Snatch como por 345va vez. Igual se las recomiendo, aparte de un soundtrack de la puta madre, la historia es enredadamente inquietante, los personajes algo absurdos, y aunque la dirección es un poco floja, no deja de ser una de mis películas favoritas. Ahora tengo en la fila The Fight Club, que si no la han visto (y entendido), no han visto nada.
Descarté además otra columna acerca de Pérez Zeledón, sus gentes y paisajes, además de sus singulares personajes de la noche, porque la verdad no quiero que me hagan non grato en un lugar que quiero tanto, además de que ciertos ardidos apenas se van recuperando de lo que la última vez dije.
Pero volviendo a mi bloqueo, y cómo desbloquearme, una persona que quiero muchísimo me preguntó un día que porqué casi siempre era pesimista en las cosas que escribía, o porqué escribía siempre cosas negativas de la gente o lugares. Bueno esa es una buena pregunta, porque aunque no soy un “cascarrabias”, soy claro en lo que me gusta y lo que no, y desgraciadamente, vivo rodeado de cosas que me hacen un inconforme. Aunque sea completamente feliz en otras cosas, no puedo dejar de opinar. Maldito pecado.
No puedo dejar de abrir la boca, ya sea para bien o para mal de muchas cosas.
Lo que pasa es que cuando la abro para bien, no me gusta ser el “lava huevos”, por lo que normalmente me dirijo personalmente a la persona o al lugar que está haciendo las cosas de buena manera, y se los digo sin mucho aspavientos y de manera de que por favor sigan haciendo lo que hacen (lo que sea), de buena manera. Cuando es el caso contrario, el mejor amigo de uno es el papel y el lápiz (en este caso teclado y Word), porque si digo muchas cosas directamente puedo morir en el intento. Ya lo dice el dicho, por la boca muere el pez.
Así que no escribo sobre cosas positivas no porque no quiera, sino porque no ha habido nada que valga la pena ponerla en un altar e inmortalizarla en un papel. Igual si tienen alguna sugerencia, bienvenida sea, y crean que voy a buscar con todos mis medios escribir sobre algo “lindo”.
Ahora y para terminar, me sorprendió muchísimo un par de correos que llegaron a mi persona y otros directamente a la gente de PZ Full, de gente que me preguntaba si no iba a escribir más; en ese instante me pregunté: ¿qué tipo de personas me leen?, y llegué a una conclusión abrumante y que me motiva a la vez. Los lectores de esta columna no son profesores universitarios, ni gerentes de grandes empresas; es gente, genuina, con sus personalidades propias y que buscan en su entorno elementos que los definan como seres humanos. La gente que lee estas “Crónicas Musicales” (que de musicales no tienen ni la clave de Sol), es la gente que me topo en las noches en los bares, me encuentro en los supermercados mientras compro pañales o cerveza, que trabaja en oficinas o tiendas y tienen hasta sueños parecidos a los míos, y que hasta podemos pensar igual en muchas cosas pero debatir hasta el cansancio en lo que estamos en desacuerdo. La diferencia radica, en que yo escribo lo que pienso, y muchos otros por sus profesiones u oficios no tienen la facilidad de hacerlo. Soy capaz hasta de apostar que esta columna la lee mucha gente que NO acostumbra a leer (y espero que tengan una sonrisa de culpables en este momento en sus bocas). Así que eso me abruma: saber que por una mala columna, se pierda el interés (puede ser esta).
Y lo que me motiva, que hay gente en otras partes, que se entretiene y pasa un rato diferente con lo que pienso y escribo, y que me van a seguir dando razones, motivos y temas de qué opinar.
Esto es una página abierta, así que cada quien puede decir lo que siente. Y recuerden que los feos somos más, y algún día dominaremos el mundo.
Saludos.
Natalio Villanueva
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P.D.: un GRAN aplauso al Ministerio de Cultura y demás gente involucrada en llevar el Festival Nacional de las Artes a la Zona Sur. Y un FUERTE-GRAN aplauso a los artistas, que sin ellos el arte es solo una palabra sobre-utilizada.
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